TAMBIÉN NOS GUSTA EL PANTALÓN LARGO

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Por Xochitl Sen

No cabe duda que los y las deportistas son el alma y esencia de los Juegos Olímpicos; sin embargo, es bien sabido que acompañando a la delegación deportiva viaja a la sede olímpica un grupo integrado por dirigentes, cuerpo médico y asistentes administrativos pendiente de cualquier eventualidad y necesidad que pudiera surgir.

En el caso de México mil 12 personas han viajado con estas labores y sólo 62 de ellas han sido mujeres, tan solo el 6.13 por ciento; lo más preocupante es que, aunque edición tras edición son más las que acompañan a los deportistas, únicamente cinco de ellas lo han hecho en calidad de delegadas, dejando los más altos mandos a los varones.

Habría que pensar también que a nivel internacional el empoderamiento de las mujeres a niveles directivos se ha dado de manera muy paulatina; por ejemplo, la primera vez que una mujer fue quien inauguró lo Juegos Olímpicos (edición de invierno en Oslo 1952) se dio de manera fortuita cuando la princesa Ragnhild, lo hizo a nombre del Hákon VII, quien estaba ausente por asistir al funeral del rey George VI.

Resulta lógico pensar también que con la incursión femenina en nuevas disciplinas, la presencia de mujeres en el cuerpo médico resulta indispensable, por ello se explica que el número de médicas y fisioterapeutas mujeres haya ido creciendo, aunque su total se limita a nueve y siete, respectivamente en la historia, siendo la primera de ellas María del Carmen Velazquez en los Juegos de Seúl 1988.

La fuente de estos datos fue el Comité Olímpico Mexicano, quien en sus registros señala que fue en 1972 cuando hubo por vez primera mujeres en la delegación administrativa mexicana; sin embargo, una investigación realizada por el Instituto Nacional de las Mujeres señala que en Berlín 1936 las mexicanas no compitieron; sin embargo, viajaron tres mujeres con cargos directivos, dato confirmado por una edición especial del Alarma, que proporciona los siguientes nombres: Alicia Ojeda, María Uribe Jasso y Eva González, aunque no especifica sus funciones.

También llama particularmente la atención que en dos ediciones de los juegos en la lista de integrantes de la jefatura dada a conocer por el COM, se incluyó a una “chaperona”: en Múnich 1972 se trató de Enriqueta Mayora (quien compitiera en el esgrima de los Juegos de Londres 1948) y en Moscú 1980 lo fue Caridad Mojaras (de ella no se ha localizado más información). No se especifican las labores que cumplía esta persona, pero por el significado coloquial que comúnmente se le da a esta palabra, es fácil entender que se trataba de alguien que cuidaba el buen comportamiento de las atletas.

Stoyanka Dobreva, entrenadora de equipo mexicano 1974 y 74
Stoyanka Dobreva, entrenadora de equipo mexicano 1974 y 74

Stoyanka Dobreva fue la primera en asistir a los juegos en calidad de entrenadora. De origen búlgaro dirigió al equipo mexicano de gimnasia olímpica en Munich 1972 y Montreal 1976. En tanto fue la misma disciplina la que fue representada por vez primera por una delegada en la persona de María Elena Ramírez Torres (una de las fundadoras de la Federación Mexicana de Gimnasia) en Seúl 1988.

Trece mexicanas se integraron en funciones extracompetitivas a la delegación que nos representó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, habrá que seguir de cerca a aquellas que en Río 2016 demuestren que también nos gusta el pantalón largo.

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