Por Cristina Herrera
«¡Olvídense de Ronda Rousey!», gritó la brasileña Amanda Nunes al público, después de colocarse el dedo índice en la boca en señal de silencio. Nunes, disfrutaba como nunca la derrota que había propinado a la estrella estadounidense de la UFC que el fin de semana pasado, regresó a pelear luego de casi un año fuera del ring.
El UFC 207 significó la segunda derrota en la carrera de Ronda Rousey, quien tenía 12 peleas ganadas antes de perder el cinturón el 15 de noviembre de 2015 en manos de Holly Holm, quien le quitó el invicto con una patada fulminante en la cabeza.
El regreso de “Rowdy”, quien salió del octágono con la cara destrozada y en los brazos de su madre, fue calificado por muchos como un fracaso, en el que bastaron 48 segundos para que la ex campeona mundial de la UFC saliera noqueada.
Lo cierto es que, por mucho, Ronda nunca ha sido sinónimo de fracaso, al menos en la UFC.
Ronda, cambió el rumbo de la UFC
Sin duda, el deporte es un ámbito dominado por los hombres en casi todos los niveles. Las diferencias de género socialmente construidas significan que ha sido difícil que las mujeres lleguen a ser aceptadas y peor aún si lo intentan en una arena de Artes Marciales Mixtas (AMM), donde se pone un abrumador énfasis sobre la masculinidad.
Esta diferencia se ve reflejada en la atención de los medios al deporte varonil, pues según un estudio del 2009, patrocinado por el Centro de Investigaciones Feministas de la Universidad de Santiago de Compostela, sólo 2% de las noticias en Internet están enfocadas en el deporte femenil.
De acuerdo con el profesor Dale Spencer, autor del texto Ultimate Fighting and Embodiment: Violence, Gender, and Mixed Martial Arts “la falta de audiencia se debe, en gran parte a que la gente cree que el deporte de las mujeres no está a la par de los hombres, por tanto, no es digno de ser observado”.
Sin embargo, las AMM han significado un parteaguas en este sentido. Pese a que este deporte exhibe rasgos tradicionalmente asociados a la masculinidad, como la fuerza, la agresión, la tenacidad y la competitividad, esta disciplina es una de las que ha alcanzado la paridad en promoción respecto a sus homólogos masculinos.
El tenis femenil es, posiblemente, el otro deporte del que se puede hacer tal afirmación.
“Las artemarcialistas han sido capaces de ganarse el respeto gracias a su destreza técnica y física cuando entran en la jaula”, asegura Spencer.
Y ha sido precisamente Ronda quien ha logrado consolidarse como una de las estrellas de la UFC femenil.
La UFC ha crecido exponencialmente desde 1990, al grado de ser considerado uno de los deportes de más rápido crecimiento en el mundo, y fue desde el 2012 cuando se incluyó la categoría femenil.
Y ahí, fue donde Ronda se gestó como una luchadora no sólo con personalidad, técnica y talento, sino también con una belleza que la llevó incluso a incursionar como actriz en películas como Rápidos y Furiosos 7, Entourage, Los Indestructibles 3 y a ser la portada de la revista Sports Illustrated, además de ingresar 3 millones de dólares anuales por patrocinios.
También tuvo una aparición en el ring en Wrestlemania el 31 de marzo junto con La Roca, el cual fue considerado como uno de los mejores espectáculos de WrestleMania de todos los tiempos.
Además, participó en el programa The Ultimate Fighter, donde su capacidad le llevaron a ganarse rápidamente el respeto de todos sus compañeros.
Ella es la atleta femenina más seguida en Instagram (9 millones de seguidores), muy por delante de la número dos Serena Williams (4.9 millones).
Gracias a su popularidad, hoy es la imagen de marcas como Metro PCS, Reebok y Monster Energy, además de ser la portada del videojuego de la UFC de EA Sports.
El boom que ha generado Rowdy, le ha significado a la UFC una mejora en su negocio, pues cada vez más gente ha volteado a ver las artes marciales femeniles. Así, la empresa ha logrado acuerdos con Fox Sports y Reebok por unos 100 millones de dólares al año.
Y es que, por ejemplo, en agosto del 2015, la pelea en la que Ronda Rousey venció en sólo 34 segundos a Bethe Correia, consiguió unas 900,000 compras de pago por evento, siendo hasta agosto del 2015, la pelea de AMM más comprada en Estados Unidos.
Sin duda, las artes marciales mixtas no serían lo que hoy son sin Ronda Rousey. La ex campeona de peso gallo de la UFC se dispuso a cambiar la mente de Dana White, presidenta de la UFC quien aseguraba que no habría nunca una división femenil.
“Era una de mis metas desde el principio, en realidad. Yo sólo me negué a ser ignorada o a sentirme menos. Me dije a mí misma: «¿Cómo va a funcionar?» Sólo pensé, «Voy a hacerme tan imposible de ignorar y convertirme en algo que ni siquiera sabían que necesitaban», aseguró en algún momento de su carrera.
“Le dije: «(a Dana White) va a amarme y no hay nada que pueda hacer al respecto.» Estaba tan segura. Ya sabes, nunca dudaba”, asegura.
Y Rousey ha logrado su objetivo. Su récord de 14 peleas, 12 triunfos y dos derrotas, le han puesto en un lugar privilegiado y reconocido dentro de la UFC. De hecho, pocos recuerdan su éxito como judoca, deporte en el que se inició y por el cual compitió por su país en de Atenas 2004 y Beijing 2008, en estos últimos se colgó el bronce en la categoría de -70 kg.
Cualesquiera que sean las razones del creciente atractivo de las AMM, sólo nos queda esperar qué será lo que sigue en la trayectoria de Ronda, pues no sólo ha sido importante para las AMM.
Ella ha dado un paso importante a nivel cultural, demostrando que una mujer puede ser el eje de un deporte, de una industria y, de eso, deben sentirse orgullosas las Artes Marciales Mixtas, que han mostrado que en el deporte, la equidad tiene cabida.











