“Nos están chamaqueando, ¿verdad? No nos emocionen ¿es neta?”.
“OMG. No lo puedo creer, casi lloro de la emoción”.
“¿Es un sueño? Yo quisiera jugar ahí”.
“Me acaban de hacer la semana, la tarde, LA VIDA”.
Por Claudia Pedraza
En el momento en que se dio a conocer la noticia, empezaron a llover los comentarios. Muchos de éstos, de incredulidad. La mayoría, de ilusión. De la gran ilusión de cientos de mujeres jóvenes de entre 13 y 23 años, ansiosas por saber más. En unas cuantas horas, el post de Facebook de la comunidad de Frida Pop[i] se había compartido más de 3 mil veces. ¿Qué pudo ilusionar de tal manera a las chicas de esta edad?
No fue un concierto, ni un artista, no el último video de algún youtuber. No fue nada de lo que comúnmente se cree que interesa a las chicas. Fue el futbol.
“Se aprobó la creación de la Liga Femenil” decía el encabezado de la imagen que fue posteada en otros tres mil muros. En efecto, la Federación Mexicana de Futbol anunció el lanzamiento de la liga profesional de futbol femenil. Sí, profesional. Una liga creada para que miles de niñas y jóvenes del país dejen de pensar que jugar futbol es solo una pasión, y lo contemplen como una posible profesión, hasta hoy negada.
En su primer día, la cuenta de Twitter de la @LIGAMXFemenil alcanzó más de cinco mil seguidores. Cuando lanzó la pregunta de:“¿Quién conoce a una chica futbolera? ¡La estamos buscando!” las respuestas cayeron en cascada. “¡Yo! He esperado esto toda mi vida”, se leía en uno de los muchos tweets que hicieron del tema un trending topic. Para conformar la liga, se necesitan 378 jugadoras. La FIFA estima que en el país hay cerca de dos millones de mujeres jugando futbol. Muchas de ellas, como mostró el fervor en redes sociales, a la espera de una oportunidad como ésta.
Consolidar el proyecto de una liga femenil profesional tardó más de quince años. Los primeros intentos surgieron en el año 2000, justo después del mundial del 99, el primero en el que participó una selección femenil mexicana. La propia FMF intentó poner en marcha la Liga Mexicana de Fútbol Femenil, que coexistía a la par la Asociación Mexicana de Fútbol Femenil y la Liga Premiere, todas con carácter amateur. En un momento en el que las tres ligas pudieron unir esfuerzos para darle impulso a la rama, las discrepancias entre los dirigentes dificultaron la integración. Por el contrario, de las fracturas de estas ligas surgirían dos más:
La Liga Nacional de Clubes de Fútbol Femenil (LNCFF) y más tarde, la Superliga Femenil, que durante más de una década, fueron el único escaparate para el talento mexicano. En especial, para quienes no alcanzaban convocatoria en los equipos de Leo Cuéllar. Porque esa era la máxima ilusión: llegar a la selección nacional. No había más.
El problema nunca fue que existieran muchas ligas, sino que ninguna logró crear una estructura sólida para la profesionalización. Y menos, sin el apoyo de la FMF. La federación no volvió a meter las manos hasta el 2007, cuando puso en marcha la Liga Nacional Juvenil Femenil, para equipos de las categorías de 14 años a 17 años. En ese entonces, Justino Compeán aclaró que la liga solo tenía el objetivo de brindar un espacio para que las jóvenes pudieran jugar, y en un segundo momento se buscaría la manera de crear una liga profesional[ii]. Diez años después, ese segundo momento llegó.
Con estos antecedentes, se entiende la incredulidad con la cual fue recibida la noticia. “¿No nos están chamaqueando?”, es una pregunta que muestra lo difícil que ha sido para las jugadoras imaginarse como profesionales, en un medio donde fácilmente las chamaquean con los uniformes, los pagos de inscripción, las cuotas de arbitraje, los viajes… en fin, con su deseo de jugar. Todo parece indicar que no, no nos están chamaqueando. Aunque tampoco hay certezas. Lo que existen son algunos cabos sueltos que suponen grandes retos.

LOS RECURSOS
Uno es el tema de los recursos. Gran parte de la ilusión de las chicas nace del adjetivo “profesional” por lo que esto significa: un contrato, un sueldo, un trabajo. Hasta ahora, se sabe que la inversión para el proyecto saldrá de la Federación y de los equipos de la liga varonil, obligados a contar con un representativo femenil. La Federación obtendrá ese recurso del presupuesto de la selección femenil: en vez de invertirlo en giras y concentraciones, se redirigirá a la nueva liga. En el caso de los clubes, se tienen menos certidumbre: cuando la nota de la semana es que un club como Chiapas puede descender por no pagar el sueldo de sus jugadores, surgen las dudas.
El asunto del dinero va ligado al tema de los patrocinios. Hasta ahora, Scotiabank ha sido el único gran patrocinador interesado en una liga femenil. La gestión de más patrocinios para la liga será tarea de la federación y de los clubes, quienes sin duda encontrarán una mayor disposición de las empresas para invertir en el deporte femenil que la que había hace 15 años. Pero la disposición no es todo. El patrocinio deportivo sólo se concibe como atractivo en función de otras dos variables: medios que difundan el espectáculo, audiencias (reales o potenciales) que consuman el espectáculo. Y de entrada, la liga femenil no cuenta con ellos.
Por un lado, lograr una adecuada cobertura será una tarea titánica en un país donde casi el 60 % por ciento de la información que se puede encontrar en la prensa deportiva se enfoca en el futbol varonil. Colocar en la agenda otros temas, y más cuando las protagonistas son mujeres, se convierte en un desafío para que el que no bastan los buenos resultados. Lo mismo ocurre con las transmisiones de los partidos: sin un rating garantizado, la apuesta inicial no serían las grandes cadenas sino las televisoras locales o los sistemas de cable, con los límites de audiencia que esto supone.
No obstante, el desafío de la cobertura mediática va más allá del tamaño de la audiencia. Habrá que esperar (quizá hasta exigir) que a ningún editor se le ocurra publicar su “galería de bellezas” con las jugadoras, que no surjan los reportajes de “las futbolistas más candentes de la liga”, y que a ningún dirigente se le ocurra proponer “camisas más ajustadas y pantalones más cortos” a fin de incrementar el número de espectadores. El reto es convertir a los medios y a las nuevas plataformas en aliados reales, dispuestos a eliminar los estereotipos y comprometidos con el deporte femenil más allá de lo políticamente correcto.
Pero sin duda, el mayor reto es generar público, como audiencia y como tribuna. Porque aunque nos entusiasme, con los tres mil shares de un post de Facebook y los cinco mil seguidores de una cuenta de Twitter no se va a llenar un estadio de futbol. Han surgido propuestas para programar los partidos de forma previa a los encuentros varoniles (como ya se intentó alguna vez con ciertos equipos de la Superliga Femenil). Puede funcionar, pero a largo plazo hay que buscar la forma de generar una afición propia. Las finales de la Superliga Femenil han llegado a tener hasta 5 mil espectadores… sin pagar boleto. Si bien la gratuidad puede ser una estrategia inicial para atraer público, a la larga no contribuye a formar una liga autosustentable.
Los retos entonces, van ligados: la cadena recursos –patrocinios- cobertura mediática- afición es la que puede jalar el avance de la liga. En la medida en que esta cadena se vaya fortaleciendo, la Liga Femenil MX se podrá consolidar. Señalar las dificultades que suponen dichos retos ¿significa que debemos ponernos pesimistas? No. Significa que debemos ser algo más que entusiastas.
Ligas como la Womans Professional Soccer Football League en Estados Unidos, la Liga Iberdrola en España, la Bundesliga Femenina en Alemania o la Superliga Femenil en China supieron transformar el entusiasmo en acciones para enfrentar las dificultades. Habrá que analizar (y ensayar) con lo que ha funcionado en otros lados. Hay tiempo. Por lo menos, hasta el verano del 2017.
Hace 15 años, Tánima Rubalcaba, entonces seleccionada nacional, decidió dejar el futbol. «Este deporte no me dará de comer”, dijo entonces, tras elegir dedicarse por completo a la escuela para contar con una profesión. A ciencia cierta, no sabemos si esta liga dará de comer a sus jugadoras. Por lo pronto, ya está alimentando sus sueños. Y en este país, tener niñas y jóvenes con sueños no es cualquier cosa.
[i] https://www.facebook.com/fridapopsports Frida Pop es una comunidad de información deportiva dirigida a mujeres (particularmente jóvenes) de gran impacto en la red social de Facebook, con más de 170 mil seguidores.
[ii] https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/274433.crea-la-fmf-liga-de-futbol-femenil.html











