CUANDO LOS CUERPOS NO CONSIGUEN MEDALLA

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Por Claudia Pedraza

¿Qué tienen en común Alexa Moreno, Guendalina Sartori y Joana Heidrich?

Además de la participación olímpica en los Juegos de Río de Janeiro 2016, parece que casi nada. Alexa Moreno es una gimnasta mexicana que se ubicó en la posición 31 de la competencia individual, muy lejos de las medallas. Sartori es parte del equipo italiano de tiro con arco que peleó por la medalla de bronce. Heidrich es una de las integrantes de la dupla suiza de volibol de playa eliminada en cuartos de final por las brasileñas. Sus orígenes, sus deportes, sus resultados son totalmente distintos.

También sus cuerpos son distintos. Mucho. Por el tipo de disciplina que cada una práctica, por el fenotipo de su país, por sus condiciones de vida. Y sin embargo, estos cuerpos, tan diferentes entre sí, comparten un rasgo común: el derecho de ser juzgados.

La actuación de Alexa Moreno desató una serie de reacciones en redes sociales, totalmente opuestas, centradas en su figura. La gimnasta se convirtió en tendencia en twitter tras su participación en el all around: abundaron los memes, burlas y críticas que relacionaban sus “malos” resultados con su supuesto sobrepeso. “Alexa Moreno tiene el cuerpo de dos gimnastas juntas”, decía uno de los tuits menos hirientes. La respuesta vino de las mismas redes sociales: los videos, gifs, imágenes y textos defendiendo el cuerpo y el talento de la joven se volvieron virales Incluso, un grupo de artistas gráficos le dedicó una serie de ilustraciones[i] para mandar un mensaje a los autores del ciberbullyng de la gimnasta: que su figura no importa.

Pero nada más falso que eso. La figura sí importa. O mejor dicho, la figura de las mujeres sí importa. Y en el mundo del deporte más.

Mientras en México los hashtags sobre Alexa Moreno se convirtieron en un tema para discutir la idiosincrasia nacional (criticona, burlona, incapaz de apoyar a los que buscan destacar) en Italia el editor del diario Quotidiano Sportivo fue despedido. La razón: “un trío de gorditas que rozaron el milagro olímpico”. Con esa frase decidió encabezar la noticia acerca del equipo italiano de tiro con arco, que perdió el duelo por la medalla de bronce frente a Taipei. Guendalina Sartori, junto con Lucilla Boari y Claudia Mandia consiguieron un resultado histórico para Italia en esta disciplina, pero para el periódico lo sorprendente era el aspecto físico de las arqueras: las “gorditas” usualmente no consiguen esos resultados. Al menos, eso pensaban el editor, el director, los correctores de estilo, los diseñadores y de todos aquellos que leyeron el encabezado antes de que se publicara y lo dejaron pasar. Las críticas no se hicieron esperar, la Federación Italiana de Tiro con Arco emitió una queja y el asunto terminó con un despido, una carta pública de disculpa y un gremio de periodistas defendiendo lo que consideraban “una desafortunada decisión editorial”.

La nota de las tiradoras con arco en Italia. "Cicciottelle=Gorditas"
La nota de las tiradoras con arco en Italia. «Cicciottelle=Gorditas»

En el primer caso, la crítica de los usuarios de las redes sociales. En el otro, la percepción del editor acerca de lo que resulta relevante para una noticia. Las causas, al parecer, son distintas pero ¿qué tanto se alimentan los juicios del público de lo que circula en los medios de comunicación?

Justo en los días que Moreno y Sartori, en distintos países y con distintos resultados, eran criticadas por su cuerpo, Joana Heidrich, conquistaba la medalla de oro en “el corazón de los aficionados”. Esto era lo que se decía en las redes sociales mientras la suiza, junto con su compañera Nadine Zumkehr disputaba el pase a semifinales contra Brasil en el voleibol de playa. Durante la transmisión del partido por ESPN Latinoamérica, uno de los comentaristas hizo reiteradas alusiones a la belleza de la pareja suiza, escudado en la “picardía” que se permite en las narraciones deportivas. Y ante la inminente derrota de la pareja europea, comenzó a promover el hashtag #todossomosSuiza, que rápidamente se volvió tendencia. “Si  ellas pierden, nosotros también porque ya no las vamos a ver” decía uno de los miles de usuarios que anhelaban el triunfo de Hedrich y Zumkehr por una simple razón: para seguir deleitándose las pupilas.

Si nos detenemos un poco, veremos que no se trata solo de la idiosincrasia de un país, ni de la mala decisión un editor, ni de una jocosa mención en una transmisión televisiva. Con diferentes contextos, causas y protagonistas, estos casos presentan un mismo trasfondo: el derecho de juzgar el cuerpo de las mujeres en función de cierto modelo de feminidad. Tenemos una idea de cómo “debe ser” la figura femenina, alimentada por los medios de comunicación, la publicidad, el arte, la escuela y muchas otras instituciones sociales. Y en función de este ideal, las mujeres reciben una valoración.

¿Por qué el cuerpo de las mujeres debe cumplir con este modelo? Porque en la medida de que lo cumpla resultará atractivo para los otros. Los otros que lo mismo pueden ser cientos de aficionados, o un par de comentaristas de una cadena televisiva. El imperativo para este cuerpo es agradar, deleitar y ser disfrutado por otros, de manera incuestionable. Y si no lo cumple, hay que señalarlo.

Lo irónico es que este modelo cambia de acuerdo a la época, a la región, al contexto social. Aunque existe un modelo dominante que podríamos denominar “occidental” (cuerpos delgados pero con curvas, pieles y ojos claros de preferencia, cabello rubios, facciones “finas” y estatura sobresaliente) lo cierto es que la figura femenina apreciada en los años 30 es muy distinta a la que domina el imaginario de belleza del nuevo milenio. También es cierto que los rasgos físicos que son valorados en las culturas latinas no son iguales a los que resultan atractivos en los países nórdicos o en los países orientales. ¿Qué es lo que permanece por encima de los cambios época, región o cultura? El juicio sobre el cuerpo. Aquí, en China, antes y ahora, opinar sobre el cuerpo de las mujeres es un derecho público de los otros.

Cierto, muchos de los cuerpos de hombres y mujeres que vemos en los Juegos Olímpicos nos pueden parecer agradables. El olimpismo, en sí mismo, implica la apreciación de la belleza atlética, encarnada en cuerpos fuertes y musculosos. Pero es una experiencia personal, como la apreciación de todo aquello que nos resulta bello: el arte, la música, el paisaje. Y claro, esa apreciación puede ser expresada. Sin embargo, la apreciación individual no puede convertirse en la base del juicio público sobre la actuación de las mujeres, no sólo en el deporte, sino en cualquier ámbito. El problema es que sí lo es.

Ganen o pierdan, las “gorditas” son señaladas. Ganen o pierdan, las “bellezas” son destacadas. El juicio al cuerpo, siempre presente.

Uno de los memes en contra de Alexa Moreno
Uno de los memes en contra de Alexa Moreno

Este mismo derecho de juzgar el cuerpo de las mujeres es el que valida los concursos de belleza, los piropos callejeros, las revistas “para caballeros”, la pornografía. Es un engaño creer que señalar a una deportista por “gorda” o por “bella” es un acto inocente que no contribuye y refuerza la discriminación que en general viven las mujeres en la sociedad.

El goce olímpico se encuentra al ver la mejor actuación de una arquera italiana de más de 80 kilos de peso, de un menudo clavadista chino, de una corredora sudafricana que rompe récords o de un nadador paralímpico imbatible en las piscinas. Los cuerpos ganan medallas compitiendo, no deleitando las pupilas de los otros.

[i] Alexa Moreno de objeto de críticas a musa de ilustradores

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Never miss any important news. Subscribe to our newsletter.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nunca te pierdas de las novedades registrate para recibir las últimas noticias

Noticias Recientes

Del Editor